Hace bastante tiempo me hablaron del teatro como una herramienta muy efectiva para enfrentarme a algunas dificultades sociales, como por ejemplo la timidez. Por aquel entonces pensé que eso podría ser interesante y útil para mi, pero mi miedo a asistir a un taller de teatro o similar todavía era muy grande, así que quedó como algo pendiente.

Aunque la semilla había sido plantada, y durante el intenso periodo de enfrentarme a mis miedos y demonios de forma deliberada de los últimos años, tras tomar conciencia de que esos miedos y demonios eran mios y yo era quien tenía que hacer algo con ellos si no quería seguir siendo su víctima, llegó un momento en que la idea del teatro comenzó a germinar.

De ese modo, cuando el verano pasado apareció ante mi una propuesta denominada  “Teatro Terapia Gestalt” llamó bastante mi atención. La terapia Gestalt me resultaba interesante por dos motivos, por una parte forma parte de la psicología humanista en la que tengo especial interés, ya que en su enfoque se encuentra la autorrealización y el desarrollo del potencial humano, y por otra conocía personalmente sus resultados como cliente.

Así que mientras buscaba algo general relacionado con teatro para cubrir una necesidad concreta (yo contra mis miedos), llegó algo mucho más concreto que acompañaría al teatro con un enfoque terapéutico (y a mi con mis miedos). ¿Suena genial, no? Pues sí, lo es.

Simplificando, definiría el trabajo que se realiza en Teatro Terapia Gestalt como una herramienta de autodescubrimiento, de darse cuenta y de cambio muy potente.

Para mi las dos cosas más importantes que he podido experimentar con las dinámicas realizadas durante las sesiones son:

  • Darme cuenta de modos de ser y estar de mi mismo de los que de otra forma me habría sido muy difícil o casi imposible percibir. Lo que me ha permitido descubrir más al yo que realmente soy y alejarme de esa otra imagen de mi mismo que creía que era, y esto me parece muy positivo ya que es contarme verdad sobre mi.
  • Permitirme hacer y decir cosas distintas a las que haría o diría normalmente ante propuestas de conflicto en un entorno controlado, seguro e íntimo. Lo que me ha permitido vivirme y experimentarme de otro modo, consiguiendo luego modificar fuera comportamientos y reacciones ante situaciones del día a día.

Y todo esto gracias a las diferentes dinámicas y representaciones improvisadas que se realizan con los compañeros del grupo, a la labor de Diego Marín, terapeuta que dirige y acompaña todo este proceso, y a la mirada atenta y apoyo entre bastidores de Noemí; sin olvidar la acertada selección musical que guía nuestras emociones durante los ejercicios.

Esto es solo un poquito de lo vivido por mi durante este año, estoy seguro de que mis compañeros podrían añadir mucho más de lo que se han llevado y aprendido en Teatro Terapia Gestalt, ahora solo nos queda esperar a ver que nos traerá el próximo octubre el grupo de profundización.

Yo, por mi parte, recomiendo esta experiencia si estás interesado en tu crecimiento personal, en conocerte un poco más haciendo tu viaje hacía adentro y viendo cambios fuera. Eso sí, advierto, este viaje es solo para valientes, y ya, ya se que da miedo, yo lo tenía antes de casi cada sesión pero merece mucho la pena.

Así que… ¿Te animas valiente?

 

Para saber más visita los siguientes enlaces:

Teatro Tearapia Gestalt – Diego Marín

Escuela Española de Teatro Terapia Gestalt