Publico este post con algo de vacilación. Ya que aunque bautizado, fui muy agnóstico, me chirriaba la palabra Dios tal y como la entendía. Pero no hay duda de que nuestra sociedad actual es producto de las religiones.

Pienso que la espiritualidad puede ser bastante ajena a ellas, la veo más como un proceso individual que ofrece como resultado una mejora interna, que nos lleva a una mejor conexión con lo de fuera.

Se dice que, independientemente de religiones, cuando los grandes maestros espirituales acudían a lugares donde predominaban energías bajas como el odio, la ira o el miedo, su sola presencia hacía que aumentara la conciencia de los que allí se encontraban. Respondían con paz, calma y amor ante ese odio, ira y miedo.

Nosotros, los humanos, generalmente respondemos al odio, la ira o el miedo de igual modo, con más ira, odio o miedo. De esa forma no mejoramos la situación, la empeoramos.

Comparto las palabras de uno de esos maestros espirituales con ánimo de mejorar situaciones:

  • Muchas veces la gente es poco razonable, lógica y egocéntrica.

Perdónalos, igualmente.

  • Si eres amable la gente puede acusarte de tener motivos egoístas ocultos.

Sé amable, igualmente.

  • Si eres una persona de éxito te ganarás algunos amigos falsos y algunos enemigos de verdad.

Ten éxito, igualmente.

  • Si eres honesto y sincero puede que la gente te engañe.

Sé honesto y sincero, igualmente.

  • Puede que alguien destruya en un momento lo que te ha costado años construir.

Construye, igualmente.

  • Si encuentras la serenidad y la felicidad puede que tengan celos.

Sé feliz, igualmente.

  • El bien que hoy hagas mucha gente lo olvidará mañana.

Haz el bien, igualmente.

  • Dale al mundo lo mejor que tengas y puede que nunca sea suficiente.

Dale al mundo lo mejor que tengas, igualmente.

  • En el análisis final es todo entre tu y Dios, no todo entre tu y ellos.

Con lo que… Igualmente.

MADRE TERESA DE CALCUTA

Puedes escuchar estas palabras y explicación  en el video “Hay una solución espiritual para cada problema” de Wayne Dyer. A partir del minuto 43.