A continuación cuento las etapas por las que puede pasar una persona hasta que produce un cambio real en su vida, modificando su percepción o nivel conciencia.

A grandes rasgos diferencio cuatro fases, que van desde la ignorancia del problema a la aceptación y toma de responsabilidad sobre el mismo, pasando por el victimismo.

Como pasé por todas ellas mediante un proceso vital que duró años, están basadas en mi propia experiencia. Allá vamos.

1. No te plantearás cambiar hasta que no creas que hay un problema.

Si no pasa nada, si estás en la posición de que todo está bien, no te plantearás un cambio. Puede que no hayas tomado conciencia de que tengas algún problema, vives en la ignorancia.

Aunque observa tus resultados, tal vez te muestren algo que no funciona del todo bien. Situaciones que se perpetúan en el tiempo y son molestas o incómodas, aunque soportables.

Todavía puedes vivir con ellas, puedes aguantar. Así que todo está bien, no hay nada que cambiar, es lo que hay.

Hasta que no reconozcas que tienes o existe un problema no vas a plantearte generar cambios. Mientras tanto seguirás aguantando, ya que para ti todo está bien.

2. Reconocer el problema no implica cambiar.

Reconocer el problema es un gran paso, ya has tomado conciencia de que algo no marcha bien. Estás en una situación muy aventajada respecto a la anterior, en la que no había nada que hacer ya que no pasaba nada.

Genial, has dejado de contarte mentiras. Ahora pueden pasar algunas cosas:

  • Reconoces el problema y no haces nada respecto a él, o poco. Algo así como hacerte el tonto, o seguir ignorándolo. Aquí no va pasar nada distinto y nada bueno.
  • Reconoces el problema y te conviertes en una victima del mismo. Empiezas a quejarte, y le echas la culpa a lo de fuera (tu trabajo, tu pareja, tus amigos, tu familia, la crisis… ) o a lo que crees inamovible en ti mismo (yo soy así, no tengo remedio, nunca voy a cambiar, es mi carácter, no puedo hacer nada, es culpa de mi enfermedad…).
  •  Reconoces el problema y comienzas a cambiar cosas externas: tu pareja, nuevas relaciones, tu lugar de residencia, tu entorno, tu trabajo… o quizá también cambies algunas conductas.

Pero al poco tiempo todo vuelve a repetirse y estás en las mismas, a veces incluso peor.

Puede pasar que estés intentando hacer cosas distintas y caigas una y otra vez en lo mismo. Es muy posible que estés en una especie de bucle, en el que repites lo mismo de siempre en diferentes contextos. Esto es desesperante y frustrante.

3. El inicio del cambio sucede al aceptar el problema y responsabilizarte de él.

Según mi experiencia el inicio de un cambio real se produce cuando ya no puedes más, el sufrimiento es insoportable, estás harto de estar harto, has tocado fondo. Tocar fondo es relativo, cada uno tiene su vara de medir; la siguiente historia lo narra a la perfección.

 

Un forastero llegó a la casa de un viejo granjero, y junto a la puerta se encontraba sentado uno de sus perros. Era evidente que algo molestaba al animal, no estaba a gusto, algo lo tenia irritado ya que ladraba y se quejaba sin parar. Después de unos minutos de ver el evidente estado de incomodidad y dolor que exhibía el animal, el visitante le pregunto al granjero qué le estaría sucediendo al pobre animal.

– No se preocupe ni le preste mayor atencion – respondio el granjero sin mostrar ninguna preocupación -. Ese perro lleva varios años en las mismas.

– Pero… ¿nunca lo ha llevado a un veterinario a ver que puede estarle sucediendo? Mire que puede ser algo grave – señaló el visitante visiblemente consternado por el lamentable estado del animal.

– Oh no, no hay nada de qué preocuparse; yo sé qué es lo que le molesta. Lo que sucede es que es un perro muy perezoso.

– Pero ¿qué tiene que ver eso con sus quejas? – sin entencer la relación entre su flojera y sus lamentos.

– Ocurre que justo donde esta acostado – le explicó el granjero – se encuentra la punta de un clavo que sobresale del piso, y lo pincha y lo molesta cada vez que se sienta ahí; de ahí sus ladridos y sus quejas.

– Pero… y ¿por que no se mueve a otro lugar?

–Porque seguramente le molesta lo suficiente como para quejarse, pero no lo suficiente como para moverse.

Estracto del libro La Vaca de Camilo Cruz.

Para cada uno hay un momento o un hecho que hace que algo haga clic en su cabeza. Una circunstancia que sirve como catalizador para empezar a buscar otras opciones, creer que hay otra manera de vivir, otro modo de hacer las cosas, otro camino para ti. Ahí se produce la aceptación del problema, y con la aceptación la toma de responsabilidad.

No te habías dado cuenta, hasta ahora eras una victima de tus circunstancias. Por fin ha llegado el momento en que te dices:

 

Vale, acepto mi problema, esto es lo que tengo y con esto tengo que vivir. Voy a ver qué puedo hacer con ello, como puedo vivir con ello, ya que así ya no puedo más.

4. Cuando el alumno está preparado aparece el maestro.

Esta tan manida frase que viene de un proverbio Zen es muy cierta , ahora comienzan a aparecer soluciones. Estás en ese momento de desesperación en que pides sinceramente un cambio, con tu corazón. Te haces preguntas y estás atento, despierto.

Aquí comienza a producirse algo así como el milagro o la magia, aceptando y responsabilizándote de tu situación comienzan los cambios. Desde dentro.

En ese momento aparece algo o alguien que te puede dar alguna pequeña pista sobre qué hacer, cómo empezar. Puede ser un libro, una película, una frase que escuches, una persona que te cruces y te lleve a otra. Es curioso, hasta puede ser algo que tenías delante y habías ignorado.

Tómalo, si quieres cambiar haz una prueba, compruébalo con tu experiencia a ver si funciona. Y si es así y funciona, a partir de ahí van a llegar un montón de cosas o situaciones más que te ayudaran a seguir avanzando. Claro, si quieres.

¿Cómo fue o está siendo tu proceso de cambio? ¿Añadirías alguna cosa? Puedes hacerlo abajo, en los comentarios. 🙂