Hace bastante tiempo me hablaron del teatro como una herramienta muy efectiva para enfrentarme a algunas dificultades sociales, como por ejemplo la timidez. Por aquel entonces pensé que eso podría ser interesante y útil para mi, pero mi miedo a asistir a un taller de teatro o similar todavía era muy grande, así que quedó como algo pendiente.

Aunque la semilla había sido plantada, y durante el intenso periodo de enfrentarme a mis miedos y demonios de forma deliberada de los últimos años, tras tomar conciencia de que esos miedos y demonios eran mios y yo era quien tenía que hacer algo con ellos si no quería seguir siendo su víctima, llegó un momento en que la idea del teatro comenzó a germinar.

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