Publico este post con algo de vacilación. Ya que aunque bautizado, fui muy agnóstico, me chirriaba la palabra Dios tal y como la entendía. Pero no hay duda de que nuestra sociedad actual es producto de las religiones.

Pienso que la espiritualidad puede ser bastante ajena a ellas, la veo más como un proceso individual que ofrece como resultado una mejora interna, que nos lleva a una mejor conexión con lo de fuera.

Se dice que, independientemente de religiones, cuando los grandes maestros espirituales acudían a lugares donde predominaban energías bajas como el odio, la ira o el miedo, su sola presencia hacía que aumentara la conciencia de los que allí se encontraban. Respondían con paz, calma y amor ante ese odio, ira y miedo.

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